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Estimulación adecuada para bebés de 10 a 12 meses

Lic. en Psicología Yael Szajnholc.

Motricidad

En esta etapa puede pasar de la posición de gateo a la de arrodillado. Estando arrodillado se pone de pie con ayuda de un sostén. Al finalizar el trimestre comienza a caminar sin sostén.
Una manera de estimular al niño es a través de ejercicios corporales como por ejemplo, sentar al niño en una silla pequeña, se le acercará el adulto con los brazos extendidos para que el niño intente levantarse por sus propios medios.

Tirar y soltar cosas es su pasatiempo favorito. El juego del toma – dame favorece su coordinación y le permite experimentar que puede perder y recuperar lo que ama.

Estimular al niño a meter, sacar y apilar objetos, desarrolla su motricidad fina e inteligencia.
Comienza a buscar los objetos que desaparecen, pero aún no coordina los desplazamientos ni las localizaciones sucesivas. La búsqueda se da por ensayo y error. El niño puede valerse de medios para alcanzar un objeto que esté lejos a él, por ejemplo, la mano del adulto.

Lenguaje

El rasgo fundamental que atraviesa toda esta etapa es la atención que despierta en el niño al escuchar su nombre y la respuesta inmediata ante él.
Entrando al décimo mes ya comprende en forma estática el significado de la palabra “no”.
En este período aparecen en su universo algunas palabras a las que concederá su atención y a las que parece comprender.
Al cumplir el año aparece la posibilidad de llevar a cabo acciones motrices a partir de sugerencias expresadas de forma verbal, entre las primeras se hallan las que se relacionan con dar y tomar.
Alrededor de los 12 meses también aparece el lenguaje como forma de “interpretar” distintos estados de ánimo. Para esto no sólo tendrá en cuenta algunas palabras o sílabas conocidas por él, sino el tono y los gestos.

Entre los 12 y 18 meses puede decirse que un niño expresa alrededor de 15 palabras, entre ellas se encuentran con seguridad mamá y papá. Hace uso de su “jerga” que va modificando paralelamente a su desarrollo. En esta etapa el habla se relaciona con su conocimiento del cuerpo y el ambiente que lo rodea.

Una forma de incrementar su lenguaje es enseñarle al niño láminas de objetos que le sean familiares, y a medida que se los muestre se los llamará por su nombre. Los dibujos deben ser coloridos y sencillos, de modo que los asocie fácilmente con las cosas que él conoce. Incluso sería interesante mostrarle la lámina al niño y luego mostrarle el objeto real.

Alimentación

Es importante que participe de la mesa familiar. El hablarle, cantarle, jugar con sus dedos, así como dejarlo comer con las manos estimula todos sus sentidos.

Utilizar la cuchara y la taza o vaso con sorbito, estimula su motricidad y la autonomía, afirmando su personalidad.

Higiene

El cambiarlo o bañarlo, debe convertirse en un momento placentero donde el niño haga ejercicios con su cuerpo lo cual le permitirá reconocerse y estimular la motricidad. Una forma de hacerlo es dejarlo sin o con poca ropa, permitiéndole pedalear, patalear, darse vuelta, tocarse los genitales, los pies, la cara etc. El nombrarle las distintas partes de su cuerpo (especialmente las manos y las diferentes partes del rostro) le permite ir conociéndose a sí mismo.

Es importante que se le otorgue al niño juguetes para que se entretenga por unos minutos en soledad. El niño necesita un espacio de esparcimiento y ejercitar sus propias capacidades.